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Design Thinking y cómo aplicarlo en bibliotecas

Design Thinking es un proceso creativo centrado en las personas, tanto por lo referente a los usuarios como a los diseñadores. Resumiendo mucho, el proceso consiste en desarrollar sesiones de lluvia de ideas y recolectar opiniones de todos los niveles de la organización o empresa fomentando la cooperación y la creatividad. Durante el proceso se pretende entender cuales son los problemas y necesidades de los clientes o usuarios y crear soluciones innovadoras para satisfacerlas. Es un método de diseño basado en las soluciones y que busca salir de los esquemas establecidos.  Para ampliar esta breve definición y lo que explicamos en el resto de este texto, tenemos un magnífico curso sobre el tema impartido por Lluís Vicente.

Es cada vez más común en bibliotecas y centros de información ir más allá en los servicios que ofrecen. Espacios creativos, de intercambio, o bibliotecas humanas están cada vez más presentes, haciendo de ellos centros de creación y relación social y cultural. No siempre es fácil encontrar los recursos para crear o contratar una investigación de diseño o mejora de servicios, pero el Design Thinking nos permite sacar partido de nuestros propios recursos humanos y materiales para la creación de soluciones innovadoras. 

Design Thinking se desarrolla en 3 etapas básicas: inspiración, ideación e iteración. 

La etapa de inspiración consiste en encontrar un problema que quieras solucionar o un reto que quieras lograr. Fijate si hay alguna queja recurrente entre los usuarios, centrate en la comunidad, haz encuestas. Una vez hayas encontrado tu reto pasa a buscar soluciones: la etapa de ideación. En esta tapa es clave la observación, del funcionamiento de tu centro, el comportamiento, deseos y necesidades de los usuarios y de ejemplos de buenas prácticas en otros centros similares. Rodéate de un equipo de varias personas que ocupen funciones diversas en el centro para obtener una visión transversal y recuerda que estamos buscando soluciones innovadoras así que no descartes ninguna idea por disparatada que parezca. Por último llega la etapa de llevar la idea a la práctica: iteración. Elige una de las todas las ideas del paso anterior y diseña un plan para llevarla a la práctica. Posteriormente evalúa su resultado basándote en tus observaciones y opiniones de los usuarios y repite el proceso ya que un buen servicio necesita de mejoras constantes.

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