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Diseño de todo tipo de gráficos con Canva

Como vimos hace unas semanas en Las Bibliotecas con Publicidad son más Bibliotecas, de nada sirve ser los mejores en algo si nadie se entera. No hay suficiente con tener un amplio apartado de novedades, programar actividades súper interesantes o tener un acogedor jardín donde los usuarios pueden leer. Es necesario dar todo eso a conocer entre nuestro público usuario y potencial. 

Las campañas publicitarias tanto físicas como en redes sociales juegan un papel fundamental en la difusión de actividades y otro contenido de la biblioteca, pero: ¿qué hacer si no se cuenta con gran presupuesto para publicidad o muchas habilidades con un editor de imágenes? 

Un buen recurso es Canva, una herramienta online y gratuita que permite crear diseños gráficos de manera muy sencilla en todo tipo de formatos y para cualquier propósito. Con ella se pueden diseñar productos promocionales físicos como pósteres y folletos, elementos informativos como infografías, carteles diseñados en un formato específico para cada red social e incluso diseñar programas de actividades, libritos enteros o puntos de libro personalizados para la biblioteca. 

Para cada uno de los formatos, Canva ofrece infinidad de diseños de muestra que podemos usar simplemente con rellenar nuestro contenido, cambiar algún detalle o parte del diseño para que este se adapte más a nuestras necesidades. También podemos ponernos manos a la obra y crear un diseño completamente nuevo con la ayuda de las herramientas que ofrece. 

Canva permite elegir entre muchas fuentes y disposiciones de texto. También cuenta con un buscador de iconos y otros elementos gráficos, imágenes o fondos, y podemos subir nuestro propio contenido para añadirlo a cualquier diseño. Todo ello en una interfaz muy intuitiva que nos permite trabajar de diversas formas sin un conocimiento previo.

En definitiva, Canva es una herramienta muy sencilla de usar y con unos resultados espectaculares. Aquí algunos ejemplos:

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Dar a las bibliotecas el valor que merecen

Con la crisis económica surgió más que nunca la necesidad de plasmar con datos numéricos el retorno que las bibliotecas daban a la sociedad a nivel económico, ya que a pesar de ser un servicio gratuito se sufragan a través de impuestos. Son muchas las investigaciones que se han desarrollado en este sentido y que siguen evolucionando a día de hoy, tanto en nuestro país como en el resto del mundo. 

En todos estos estudios queda más que evidenciado el impacto económico de las bibliotecas, pero también su impacto social. El estudio más relevante en este ámbito realizado hasta la fecha en España es “El Valor de las Bibliotecas” desarrollado en la Comunidad de Navarra y publicado en 2016.  Según este estudio, las dos funciones más valoradas por los usuarios en una biblioteca  después de “conservar colecciones” fueron “garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la información” y “favorecer la convivencia entre diferentes culturas”. Ambas obtuvieron una puntuación de 8 de un total de 10 puntos. En cuanto al factor económico, se demuestra que por cada euro invertido en las bibliotecas de Navarra el retorno de la inversión es de entre 3,49 y 4,66 euros. Eso se traduce en un beneficio neto de 44,1 millones de euros anuales. 

¿Pero de que sirven estos resultados si no los damos a conocer? 

Es imprescindible mostrar a usuarios y organizaciones los beneficios que aportan las bibliotecas a la economía y al conjunto de la sociedad para crear una conciencia colectiva de su valor. Y eso es mucho más fácil verlo en cifras. 

Acompañando al estudio podemos encontrar las “Calculadoras del Valor de las Bibliotecas”, que se pueden consultar en el enlace anterior o mediante la aplicación móvil “Calculadora Bibliotecas”.  La primera de las calculadoras va dirigida a usuarios y da un valor económico a los servicios usados en la biblioteca a partir de los precios de mercado. Los resultados pueden ser sorprendentes. Por ejemplo, el valor de una hora de trabajo en la biblioteca utilizando wifi y llevándose prestados 4 libros y 2 CD’s es de 70,70€. 

La segunda va dirigida a bibliotecas y calcula el retorno de la inversión de la institución (ROI) poniendo en relación los datos de inversión en la biblioteca y sus datos estadísticos de uso. Con ella se puede calcular de manera sencilla el retorno de la inversión de cualquier biblioteca y dar un valor objetivo del impacto económico de la institución.

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Entrevista a Lidia Bartolomé, gestora de las redes sociales en la Biblioteca Municipal de Lloret de Mar

Lidia Bartolomé es diplomada en Biblioteconomía y Documentación y ha completado los másters universitarios en Documentación Online y en Información Digital. Trabaja como bibliotecaria en la Biblioteca Municipal de Lloret de Mar, donde gestiona las redes sociales des de 2010. Es coordinadora del proyecto colectivo #quefemalesbiblios que tiene el objetivo de mostrar el día a día de las bibliotecas a través de Instagram. También es profesora de nuestro curso Instagram para la Promoción de la Biblioteca.

¿Crees que es suficiente la presencia actual de las bibliotecas en las redes sociales?

Creo que las bibliotecas tienen presencia en las redes sociales «por encima de sus posibilidades».

La gestión de redes sociales ha pasado de ser una rareza, allá por el 2010, a una necesidad, hoy en día. Sin embargo, es una labor que no cuenta con la misma consideración que el resto de tareas «clásicas» que realizan los bibliotecarios y, a menudo, requiere sacar tiempo de donde no lo hay.

¿Por qué motivo las bibliotecas deben considerar Instagram como canal de difusión? 

Porque en Instagram está todo el mundo, desde esos jóvenes a los cuales nos cuesta tanto llegar, hasta los mayores que se han adaptado a las nuevas tecnologías. Es un fenómeno que no se da en ninguna otra red social. Además, la naturaleza de la aplicación, permite comunicar de una manera creativa e informal. Es un escaparate ideal para mostrar lo que pasa en las bibliotecas.

Instagram es una red de fotos. ¿Hay algo más o es simplemente eso?

Aunque es eminentemente una red de fotos, hay más. Yo soy partidaria de mantener la esencia de la red social y publicar sobretodo fotografías y vídeos pero, cada vez es más habitual ver perfiles que publican exactamente igual que en otras redes sociales: carteles publicitarios, texto, etc.

La aplicación ha evolucionado dando respuesta a los diferentes usos que le queramos dar. Tal como yo lo veo, el feed es un escaparate donde publicar imágenes, de calidad, que dan testimonio de lo que pasa, de lo que hacemos, de quién somos. En cambio, las stories, que nos permiten publicar información efímera, son la manera ideal de compartir información de servicio o sobre actividades.

¿Es posible medir lo que aporta el uso de Instagram a la biblioteca? En tu experiencia, ¿es esa aportación positiva más allá del propio entorno de la red social? Si es que sí, ¿en qué sentido? 

Medir, más allá de los datos puramente estadísticos, quizá no pero, puedo asegurar que, en general, aporta buen rollo. A menudo, preparar las publicaciones es un trabajo de equipo que proporciona momentos muy divertidos. 

Si hablamos de cómo influye Instagram en el día a día de la biblioteca, pienso que lo hace especialmente cuando se mezclan el mundo real y el virtual. Por ejemplo, cuando un usuario te escribe un privado pidiéndote si le puedes reservar ese libro que acabas de publicar en una foto o cuando expones físicamente en la biblioteca, una serie de fotos que has publicado primero en Instagram. Y, lo mejor, cuando te encuentras una fotografía de algún turista que ha visitado la biblioteca como un lugar más de interés y ha hecho una reseña en su perfil: ¡tu biblioteca está en el mundo!

¿Cuándo empezaste a interesarte por el uso de las redes sociales en la biblioteca? ¿Cómo ha cambiado ese entorno desde entonces hasta ahora?

Todo empezó en Facebook, por el año 2010, cuando ya trabajaba en la biblioteca de Lloret y estaba finalizando la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación. Entonces no eran muchas las bibliotecas que tenían perfil y, en cuanto empecé a ver las primeras, supe que nosotros debíamos estar ahí. Luego vino Instagram, en el año 2012.

Lo que más ha cambiado es la manera de gestionar las redes. En general, las bibliotecas hemos llegado a ellas con mucho entusiasmo y poca planificación. Hoy en día, empieza a ser habitual trabajar con objetivos, establecer indicadores, medir resultados… La gestión de redes sociales empieza a incluirse en los planes estratégicos de las bibliotecas y eso significa que nos aproximamos a una normalización del trabajo que realizamos en ellas.

¿Qué proyectos propios relacionados con Instagram podrías mostrarnos? ¿Cuál es el objetivo de cada uno de ellos?

El proyecto del cual estoy más orgullosa es @quefemalesbiblios que gestiono junto a Rosana Andreu. Què fem a les biblios? (Qué hacemos en las biblios?) nace como un experimento para crear comunidad alrededor de un hashtag #quèfemalesbiblios que hoy día cuenta con más de 45.000 publicaciones etiquetadas en Instagram. El objetivo principal del proyecto, además de crear comunidad, es simple: mostrar lo que pasa en las bibliotecas.

¿Podrías mencionar algún caso de uso de Instagram por parte de bibliotecas que para ti sean ejemplos a emular?

Hay muchas bibliotecas que están haciendo cosas interesantes pero, si tengo que escoger alguna, me quedo con @craibellvitge, el perfil del CRAI de la facultad de Infermería, Medicina, Odontologia, Podologia i Ciències Biomèdiques de la Universitat de Barcelona.

Teniendo en cuenta que dinamizar una cuenta de una biblioteca especializada no es sencillo, por los límites que impone la especialización, tiene especial mérito. Para mí es un ejemplo porque comunican con un gran sentido del humor, cuidan mucho las publicaciones e invitan a sus usuarios y seguidores a interactuar.

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Entrevista a Santi Romero, asesor de proyectos arquitectónicos en bibliotecas

Santi RomeroSanti Romero es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. En 1993 empezó a trabajar en el Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona, donde es desde 2005 el Jefe de la Unidad de Arquitectura Bibliotecaria. En el desarrollo de su labor ha asesorado proyectos en más de 150 bibliotecas, principalmente de la Provincia de Barcelona. Ha participado como experto español en la elaboración del Informe Técnico ISO/TR 11219 Condiciones cualitativas y estadísticas básicas para los edificios de bibliotecas (espacio, función y diseño), que se publicó en 2012, y desde 2005 es miembro de la Sección de Edificios y Equipamientos Bibliotecarios de Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA). También es profesor de nuestro curso Organización y gestión de espacios en la biblioteca.

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Herramientas tecnológicas como aliadas para el fomento de la lectura

Existe el mito de que las nuevas tecnologías actúan como elemento de distracción para el público infantil y juvenil a la hora de inclinarse por la lectura. Lejos de eso, las herramientas tecnológicas nos proporcionan un mundo nuevo en el que explorar en el campo del fomento de la lectoescritura.

Actualmente estamos formando a una generación de nativos digitales. Son niños que se han desarrollado con las herramientas digitales como canal de juego, de aprendizaje y también como medio de expresión y recepción de inputs culturales, un medio en el que se sienten cómodos y que puede servir para acercarles la lectura de una manera positiva. Hay ya muchas plataformas online destinadas a enriquecer la experiencia de la lectura para niños (y para no tan niños) que permite ir mucho más allá que con el libro físico. Por ejemplo, podemos encontrar lecturas interactivas o lecturas con sonidos integrados, unas experiencias muy dinámicas y atractivas para los más pequeños.

Se suele decir que quién no tiene pasión por la lectura es porque aún no ha encontrado un libro adecuado. En este sentido, cada vez hay más plataformas en internet que desarrollan un servicio de prescripción lectora basado en algoritmos y que ofrecen recomendaciones personalizadas para cada individuo a partir de sus búsquedas. Estos sistemas permiten proporcionar a cada niño libros adaptados a sus gustos y necesidades.

Hay también mucho camino por explorar en la llamada lectura social: usar las redes sociales como herramienta de comunicación del lector con otros lectores o con la propia biblioteca haciendo. De este modo la lectura pasa a ser un acto colectivo en el que se pueden intercambiar opiniones y los canales de difusión de la biblioteca pasan de ser unidireccionales a incluir también a los usuarios para permitir que estos sean más participes de la institución.

Fomentar la lectura con medios digitales no quiere decir olvidarse de los libros convencionales ya que ambos medios pueden complementarse para enriquecer nuestras lecturas. La Biblioteca Pública Municipal Jesús Antonio Arango Gallo, en Colombia, fue premiada por su proyecto “Burbujas Digitales». Con él buscaban promover la lectura entre los niños dándoles herramientas para complementar ambos medios.

En el siguiente enlace podéis ver este y los otros proyectos premiados en el concurso “Red de Ideas” que promueve la Red de Bibliotecas de Medellín y que en 2014 se centró en proyectos de promoción de lectura digital: Premiadas las bibliotecas que promueven la lectura digital.